La dignidad se termina cuando el señor de la feria te estafa con las frutas o verduras. Las más bonitas están siempre adelante, como una suerte de vitrina. Mientras que la mercancía de más bajo nivel la esconde atrás, y sin pudor alguno son las que nos venden. Manzanas a medio morir saltando o tomates sencillamente en mal estado, es los que recibimos a cambio de precios mucho más convenientes de lo que se puede encontrar en un supermercado, por ejemplo. Aunque muchas veces se llega a pagar hasta el doble de lo que podrías pagar en la feria, con la diferencia que en el supermercado puedes elegir, y eventualmente reclamar si algo no te gustó o simplemente no cumplió las expectativas del cliente. Pero al feriante trata de reclamarle al respecto. No hay ninguna posibilidad, ya que te tiran toda la caballería encima y se “achoran” … “y qué más quiere por luca” (o el precio que sea), tratando de justificar esa mala práctica. Ellos, los muy sinvergüenza, ofrecen frutas o ve...