“Antes estábamos bien, pero era
mentira. Ahora estamos mal, pero es verdad”. El problema es que lo último sea
permanente. No permitamos que esta situación se normalice.
Caminar por las calles de
Santiago, es tan desolador. Ya no hay más que quemar ¡No hay más que rayar! Está
todo literalmente destruido.
Todo funcionando a media máquina.
Todos los días hay manifestaciones y siempre hay enfrentamientos ¡siempre!
Las manifestaciones, incluidas las
pacíficas, de alguna forma validan la violencia, los saqueos y este proceso de
entropía que vive nuestra sociedad.
Que los camioneros, los mineros y
el sector público se sumen a las protestas ciudadanas es de un “carerrajismo”
insólito a estas alturas ¡son lo más beneficiados! Sin mencionar a los que
piden “no más tag” no tiene ninguna relación con las verdaderas demandas
sociales… Todos quieren su tajada y, dicho sea de paso, se les olvidó su
conciencia verde… ¡hasta en esto hay inequidad!
Si esta situación se normaliza,
poco a poco y lentamente seremos nosotros los más perjudicados. Los ricos serán
siendo ricos. La inversión obviamente caerá y, por consiguiente, el país no
crecerá… Y adivinen, la entropía llegará a su etapa de caos y finalmente, nos
convertiremos en un país “revolucionario”.
Creo que llegó la hora de poner
paños fríos.

Comentarios
Publicar un comentario